En largos liosos días se encontraban su pujanza y herbaban riendas, repartiendo la semilla que nos caracteriza.
Este es el brizar que hará arar nuestras almas, la tierra late y sana con más tierra
Reverdece el rastrojal en este ruego, que muda nuestras ansias, hacia la mañana de otro día, días a ofrecerse.
Mi tierra sana con más tierra y late tiernamente al caminar el cuerpo frente a la lumbre.
Sebastián Figueroa Elizalde